Expositores de barra

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Los expositores de barra son la forma más sofisticada de mostrar el vino de consumo habitual dentro de un establecimiento de ocio y restauración. 

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Expositores de barra


Existen diferentes modelos, en función del número de botellas de vino que se deseen mostrar al público. Actualmente, es posible obtener otros modelos de expositores (tipo armario) que también pueden ser ubicados en la barra de este tipo de locales. Sin embargo, la opción ideal es el expositor de barra que encontraréis en esta página. Sus principales ventajas son:

  • 1) Posibilidad de mostrar a los clientes qué tipo de vinos se sirven por copas.
  • 2) Demostrar la preocupación por la conservación adecuada del vino que se servirá, tanto en barra como en mesa, ya que el consumidor podrá observar qué vinos son los que se le servirán y su temperatura (siempre óptima, gracias a los sistemas de regulación de que existen en estos expositores).
  • 3) Facilidad de trabajo para los empleados del establecimiento, que podrán atender a los clientes con eficiencia, al contar con el vino a mano y en perfecto estado de conservación.
  • 4) Adaptabilidad máxima. Un expositor de barra puede ser para dos o seis botellas. La temperatura, regulable, permite elegir un expositor de barra específico en función del tipo de vino que se sirve habitualmente en el establecimiento en cuestión.

Características de un expositor de barra


 Para comprar un expositor de barra es necesario tener en cuenta varias cuestiones. En primer lugar, el número de botellas que se suelen servir o utilizar de forma más común. Lo normal es contar con entre dos y seis botellas a ofrecer de forma habitual a los clientes. En este punto, debes tener también en cuenta el tamaño de tu barra, para no sacrificar demasiado espacio de la misma con el expositor.

Otro aspecto importante es el tipo de vino. En función del mismo deberás elegir un expositor u otro, pues no todos ofrecen las mismas opciones de regulación de temperatura. No puedes servir en tu local un vino blanco demasiado caliente, o uno tinto demasiado frío.

Por último, tenemos que tener en cuenta la decoración y el consumo. El primer factor es importante para no romper la estética del negocio. Y el segundo es vital para no caer en sobrecostes, ya que estamos ante un aparato que estará encendido prácticamente todo el tiempo, si queremos servir los vinos en condiciones óptimas.